Hasta el momento todo había parecido un sueño, todo había funcionado sobre ruedas. Hasta ese momento no te habías topado con ningún obstáculo. Solo en ese momento fue que pestañeaste y al abrir los ojos, te diste cuenta de que estabas parado frente a trescientas personas, con un micrófono en la mano, a punto de comenzar algo que tendrías la obligación de acabar.
Comienzas a hablar y, con una temblorosa voz, das la bienvenida, explicas quién eres y qué estas haciendo ahí.
Al terminar de hablar te pones en tu lugar, dispuesto a comenzar el show. Inmediatamente recuerdas que no estas solo ahí parado, sino en compañía de otras cinco personas que estan ahí para lo mismo que tú y, mejor aún, para hacerlo junto a ti.
Aún con las piernas temblorosas comienzas a tocar, con un par de errores inaudibles, de los que ni tú te das cuenta en el momento. Al notar que todo esto está funcionando, comienzas a tomar confianza y te empiezas a dejar llevar por la música. Un tema tras otro vas recibiendo los aplausos junto a esos cinco compañeros, un tropezón en el camino del que se lograron levantar rápida y efectivamente, aunque no desapercibidos.
Terminan de tocar y se sienten eufóricos, al público les gustó lo que tocaron, piden por más, aunque lamentablemente tienen que dejarlos con las ganas.
Desarman lo que armaron horas antes y se dedican a relajarse.
Cuando pensaste que lo mejor había pasado, no tenías ni idea que lo mejor estaba por comenzar. No tenías idea de lo que te esperaba cuando ya toda la presión del show hubiese desaparecido.
Jamás te habrías imaginado que ese mismo grupo de cinco personas podrían hacerte bailar como nunca antes en tu vida te habías movido, jamás te habrías imaginado que esas mismas cinco personas te harían reir y cantar como lo hiciste esa noche, sin preocuparte de lo que dirían los que te rodeaban, desligándote completamente de todo lo ajeno a pasarlo bien.
Fue en ese momento en el que te diste cuenta, que ese grupo de cinco personas son mucho más que la gente con la que te gusta tocar. Fue en ese momento en el que te diste cuenta que ese grupo tiene un valor inigualable con respecto a la gente que te rodea en el día a día. Fue en ese momento en el que te diste cuenta que todos los problemas desaparecen con la buena compañía, pues no se necesita nada más que eso para pasarlo bien.
Quisiera dedicarle esto a todo Wah! por haber pasado por todos los sacrificios por los que pasaron para poder acompañarme en este evento reciente y aprovechar para agradecerles por hacerme pasar la excelente noche que pasé junto a ustedes.
Saludos Wah! y hasta siempre!
Monday, May 14, 2007
Subscribe to:
Post Comments (Atom)



1 comment:
QUE FOTO!!
INCREIBLE!!
Yo quiero a Wah! en mi matrimonio (si algun dia me caso, tu sabes...)
Que genial tu manera de relatar la experiencia, aunque estoy segura que las palabras no bastan.
Beso!
Post a Comment