
Todavía no puedo dormir. Han pasado horas desde mi encuentro con ese extraño personaje y todavía no puedo conciliar el sueño. Es que las cosas que vi no me dejan tranquilo. Me acosan y desgarran mi cordura cual cuchillo contra seda. A pesar de que lo intento, asi como me fue indicado, la locura gana terreno y no se cuanto tiempo más podre aguantar. El hombre me advirtió. Debí haber escapado de ese lugar en ese instante, pero me quedé a ver que sucedería. Fue como si me hubiese conocido desde hace décadas y hubiese sabido todo lo que sucedería conmigo en esa media hora después del encuentro y en todo el resto de los días a seguir.
En el momento en que ese hombre comenzó a alejarse de mi, una gran variedad de cosas se hicieron visibles a mis ojos, como si esa persona hubiese introducido en mi una capacidad para ver cosas mas allá de lo normal. De un momento a otro, horribles visiones comenzaron a cruzar por mi cabeza.
Veía matanzas, violaciones, guerras, luchas, escuchaba gritos, llantos, golpes, aullidos. Era como si todo lo aborrecible del mundo estuviese pasando por todos mis sentidos. Podia sentir en la piel la desesperación de toda la gente que sufría. Los gritos de las personas torturadas por las mas terribles injusticias de la vida perforaban mis oidos. Mi nariz percibía el olor desagradable de un cadáver en descomposición. Podía ver todas las injurias ocurridas en ese momento, contra gente que de verdad no se lo merecía. Mi lengua alcanzaba a captar el sabor metálico de la sangre humana derramada por todos los asesinos y perpetradores en ese momento. Y entre todas esas horribles visiones y sentimientos, muy tenue, casi imperceptible y a lo lejos, una pequeña luz blanca.
Muy de pronto todas las visiones acabaron, el callejón volvió a su oscuro, lúgubre y solitario ambiente. Miré la hora y el reloj estaba cambiando en ese momento a las 0:08. Las visiones habían durado media hora, tal como ese hombre lo había predicho.
Trataba de preguntarme que fue todo lo que vi, cuando de pronto sonó una voz en mi cabeza:
- Esas visiones han sido solo una fracción de la realidad humana. La luz blanca que has logrado divisar no la han podido ver todos, por lo que tu has sido elegido. Desde este punto, depende de ti hacer caso a tus instintos e intentar vencer la locura para recordar esas visiones y hacer algo para cambiarlas. Ya no hay vuelta atrás.-
La voz lentamente desapareció y una vez más me quedé solo, en ese oscuro callejón, donde no se escuchaba ni el murmullo de alguna pareja cercana, ni las pisadas de las ratas, ni el vibrar de las almas nerviosas.
Sunday, August 26, 2007
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