
Y... se fue. Fue hermoso. El acantilado me había proporcionado una vista inigualable del atardecer y el sol se había escondido en el mar como si se hubiese estado despidiendo de mi hasta el último momento. Era hora de volver a casa. Empecé a devolverme sobre mis pasos y estuve un buen rato caminando, pensando en lo hermoso del atardecer, en la comida que me esperaba de vuelta a casa y en la cama que me daría calor y comodidad esta noche. Pero había un detalle que no estaba tomando en cuenta. Un detalle que me llegó inmediatamente a la mente cuando me topé cara a cara con el. Tenía que volver a cruzar el bosque, pero esta vez de noche. No es que tuviera miedo a la oscuridad, para nada. Es sólo que mucha gente ha llegado a la aldea contando rumores de las creaturas que viven en el bosque, que salen sólo de noche. No tenía opción, más que cruzar el bosque, porque rodearlo me tomaría toda la noche. Así que me adentré en la profundidad de los árboles que ante mí se alzaban. En un principio estaba confiado, la luz del sol estaba casi completamente desaparecida, pero yo aún así caminaba tranquilo por entre los árboles. No fue hasta que escuche movimiento en unos matorrales cercanos que me puse nervioso. Pudo haber sido cualquier clase de animal, pero desde ese momento en adelante, mis sentidos se agudizaron mucho, más de lo que me habría gustado que lo hicieran. Comencé a notar ruidos y movimientos por todos lados y tenía la molesta sensación de que me estaban observando.
Seguramente fue por la inquietud, pero me dio la impresión de que estuve horas caminando sin llegar a ningún lado. Fue como si estuviese caminando en círculos. Como si algo me estuviese forzando a quedarme en ese lugar.
Fue entonces cuando lo escuché con mayor claridad que nunca. Una enorme bestia estaba siguiendo mis pasos, con respiración agitada, pesados pasos y gruñidos feroces. Aún no había tenido oportunidad de ver a la bestia, pero en ese momento no me importó nada más que correr. Correr lo más rápido que pudiese y escapar de ese lugar.
A medida que iba avanzando entre los árboles tenía la impresión de que la bestia no estaba sola, sino que había más bestias acompañándola, cazando con ella, y yo era el plato de fondo de esa noche. De pronto a lo lejos lo vi. El límite del bosque con la pradera que llevaba a la aldea. Corrí como nunca antes lo había hecho. Estaba a punto de alcanzar el borde del bosque cuando de los árboles saltó otra bestia, sumándose a la cacería, y me cerró el paso. Las otras bestias que me seguían me alcanzaron y me rodearon. Comenzaron a caminar en círculos alrededor mio y yo ya me daba por muerto. Las bestias eran enormes, por lo menos 2 metros de alto. Caminaban en dos patas, pero corrían en cuatro. Tenían dos colmillos enormes en un hocico corto y achatado, y el resto de los dientes no dejaban de ser grandes puntas filosas, capaces de destrozar el metal más duro. Los ojos negros, como las tinieblas más profundas, orejas largas en una cabeza gigante. Tenían una musculatura perturbante, de la que se notaba que eran capaces de destrozar algo con sus propias manos. Su tronco era enorme, pero hacia la cintura se hacían más delgados, sin embargo esto no impedía que sus piernas fueran fuertes y sólidas, para permitirles correr a una velocidad increible. Había uno de ellos que era más grande que los demás, probablemente el jefe. A pesar de ser más grande, se veía en cierto modo más... razonable.
De pronto dejaron de caminar en círculos a mi alrededor y el jefe se alzó entre los demás. Con toda tranquilidad comenzó a caminar hacia mi, deteniéndose a unos 3 metros de mi. Abrió la boca y yo pense que estaba a punto de saltar y arrancarme un brazo, pero en cambio pronunció con perfecta modulación: "Post tenebras...lux" Ante mi asombro el jefe no hizo más que sonreir y eventualmente comenzó a correr hacia mi. Se abalanzó con tal fuerza sobre mi que no pude reaccionar y acepté con resignación mi final. Todo se volvió negro.
Cuando abrí los ojos estaba tirado sobre la hierba. El cabezazo que me había proporcionado el jefe de las bestias me había sacado volando muchos metros hacia atrás y ahora yacía boca arriba sobre el pasto. Cuando por fin recobré la vista normal, miré hacia el cielo y vi que estaba amaneciendo. Silenciosamente repetí para mi las palabras: "Post tenebras, lux".
Wednesday, November 14, 2007
Etiquetas:
suspenso
Subscribe to:
Posts (Atom)


