- - ¿Sabes?
Dicen que un alma maldita ronda por estas dunas.
- - ¿Lo
dices en serio?
- - Si,
dicen que lleva vagando años, décadas, siglos incluso. No come, no duerme, no
bebe agua.
- - Vaya.
No debe ser humano
- - Ni
lo menciones. Según la leyenda fue condenado a un castigo superado en
antigüedad sólo por los dioses, debiendo vagar eternamente por este océano de
arena.
- - Vaya,
debe ser una terrible eternidad.
- - Y
eso no es lo peor de todo. Según lo que cuentan, es un ser muy solitario.
Imagínate pasar una eternidad vagando solo por un desierto desamparado, sin
nada que comer ni beber. Dicen que con el tiempo se ha vuelto inmune a todos
esos males. El sol ya no le duele en los ojos, el frío ya no le cala los huesos
en las noches. La gente dice que su castigo termina cuando se vuelve parte del
desierto.
- - No
me digas. ¿Cómo soportar tal desdicha?
- - Hay
historias al respecto. Algunos sostienen que se alimenta de los pobres viajeros
desdichados que se pierden en el desierto. Otros dicen que la única manera de
que él salga de aquí es reuniendo las almas de los mismos viajeros olvidados.
Los hechiza para que poco a poco pierdan sus memorias, hasta que no quedan más
que sus almas para que él las recolecte. Hay incluso quienes dicen que
hipnotiza a cualquier persona que se encuentre con él, para que lo acompañe en
su desdicha hasta que el pobre tipo muere y tenga que buscarse otro.
- - Suena
terrible. No nos deja en buena situación, ¿no crees?
- - La
verdad es que estaba preocupado hasta que me encontré contigo. Dos son
compañía, dicen, y sobre todo en un paraje como este nos vendrá bien acompañarnos
hasta el otro lado del desierto.
Por cierto, ¿estás seguro de saber a
dónde vamos? Estoy teniendo problemas para recordar el camino. Ya casi ni
recuerdo cómo fue que nos encontramos.
- - No
te preocupes, se exactamente a dónde vamos, pero te puedo decir que me queda un
largo camino por recorrer…




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