En un principio pasaron desapercibidos. Se subieron a la micro sin dar demasiado aviso, y antes de que cualquiera pudiera darse cuenta estaban ahí, comenzando a enseñarnos lo que tenían para mostrar. Un oxidado y torcido monociclo, un par de pinos de bolos astillados y harapientos ropajes de payaso acompañaban a los dos personajes que se acababan de subir.
"Muy bien damas y caballeros si nos prestan su atención, no se preocupen que pronto se la devolveremos. Tengan todos ustedes muy buenas tardes, buenas noches y buenos días de aquí al resto de la semana también. Queremos invitarlos a un viaje que va más allá de este medio de transporte. Queremos invitarlos a un viaje sobre las alas de la imaginación y de la mano con la locura. Un viaje que los llevará desde la cúspide de las más altas montañas hasta el más profundo abismo del océano. Acompáñennos mientras mi compañero y yo arrancamos los motores de vuestra imaginación con un pequeño número."

Con esto comenzaron a mostrarnos lo que podían hacer. Con una maestría impresionante uno de ellos se montó sobre el monociclo torcido y lograba moverse por el piso del vehículo sin mayor dificultad, mientras el otro le lanzaba el par de pinos esperando que se los devolviera su compañero antes de que caigan al piso. Describiendo curiosas curvas en el aire volaban entre los pasajeros y llegaban extrañamente siempre a las manos de los dos malabaristas. Y con todo eso mi mente comenzó a volar. Sin saber por qué, de pronto me sentí proyectado en una tormenta de imágenes y colores hacia paisajes jamás vistos y de una hermosura deslumbrante. Simplemente con el armónico baile de aquellos desgastados pinos quedé algo hipnotizado mientras una alegre melodía se gestaba en mi cabeza y mi imaginación me lanzaba una gran cantidad de imágenes que me causaban una enorme alegría.
Y de pronto se detuvieron. La música dejó de sonar y al abrir los ojos estaban el par de malabaristas en el centro del vehículo.
"Bueno damas y caballeros, esperamos que les haya gustado el show, por el momento andamos cortos de bolsillos, asique aceptaremos donaciones en servilletas, bombillas y globos reventados. Muchas gracias!" Con esto esperaron un momento y luego se bajaron en el primer paradero. Primero el del monociclo, luego el segundo saltó sobre los hombros del primero y se fueron rodando calle abajo con perfecto equilibrio sobre un oxidado y torcido monociclo, haciendo malabarismos con un par de viejos y astillados pinos de bolos y vistiendo maltratados y harapientos ropajes de payaso. Y tras un árbol, desaparecieron.



1 comment:
Es idea mia o esta historia es muy distinta a lo q escribes normalmente?
De todos modos me gusto ^^
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